ALTAR

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23-24

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Apocalipsis 6:9

Que nadie se engañe. Si alguno no está dentro del límite del altar, carece de pan [de Dios]. Porque si la oración de uno y otro tiene una fuerza tan grande, ¡cuánto más la del obispo y la de toda la iglesia! Por lo tanto, todo el que no acude a la congregación, con ello muestra su orgullo y se ha separado él mismo. Ignacio (105 d.C.)

Apresúrense a congregarse, como en un solo templo, Dios; como ante un altar, Jesucristo, que vino de un Padre y está con un Padre y ha partido a un Padre. Ignacio (105 d.C.)

Nuestras viudas deben ser sobrias en lo que se refiere a la fe del Señor, haciendo intercesión sin cesar por todos los hombres, absteniéndose de toda calumnia, de hablar con malicia, dar falso testimonio, amar el dinero y toda cosa mala, sabiendo que ustedes son el altar de Dios, y que todos los sacrificios son inspeccionados cuidadosamente, y nada escapa de Él, ni sus pensamientos ni las intenciones o alguna de las cosas secretas del corazón. Policarpo (135 d.C.)

(Escrito por un crítico pagano del cristianismo) Vamos a tratar de otro asunto. Los cristianos no pueden soportar la vista de templos, de altares ni de estatuas… Los persas comparten ese mismo sentimiento… Sé de buena fuente que entre los per¬sas la ley no permite construir altares, templos, es¬tatuas. Se considera locos a quienes lo hacen… El menosprecio que los cristianos muestran hacia los templos, las estatuas y los altares es como el signo y la señal de reunión, misteriosa y secreta, que entre sí intercambian. Celso (178 d.C.)

Dios, también quiere que nosotros ofrezcamos en el altar el don, con frecuencia y sin cesar nunca. Porque hay un altar en los cielos, al que todas nuestras ofrendas se dirigen; y un templo, como Juan dice en el Apocalipsis: “Se abrió el templo de Dios”; y sobre el santuario: “Apareció el santuario de Dios, en el que habitará junto con los hombres.” Ireneo (180 d.C.)

¿No nos creerán cuando decimos que el alma justa es el verdadero altar sagrado, y que el incienso que se levanta de él es la oración santa? Clemente de Alejandría (195 d.C.)

¿Por qué (los cristianos) no tienen altares, ni templos, ni estatuas conocidas, por qué nunca hablan en público ni se reúnen a la vista de todos…? Marco Minucio Félix, citando a un pagano antagonista (200 d.C.)

¿Piensas que ocultamos lo que adoramos, porque no tenemos templos ni altares? ¿Qué imagen de Dios voy a modelar, cuando, si bien lo consideras, el mismo hombre es imagen de Dios? ¿Qué templo le voy a construir, si el mundo entero, que es obra suya, no puede contenerlo? Y yo mismo, que como hombre habito holgadamente ¿voy a encerrar a un ser tan majestuoso dentro de un pequeño templo? Marco Minucio Félix (200 d.C.)

Ustedes dicen que nosotros no construimos templos ni adoramos sus imágenes… Pues qué honor y dignidad podemos atribuirlos para elevarlos en la misma posición que la cabeza y Señor del universo… ¿Acaso honramos (a Dios) con altares y construyéndole templos? Arnobio (305 d.C.)

VER TAMBIÉN LEY MOSAICA; ORACIÓN; TEMPLOS

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